La gente nos llama renegados
porque vivimos sin dirección,
siempre en movimiento siempre alejados
somos todos un mismo corazón.
Eternos borrachos enamorados
hábiles para la discusión,
jugadores asiduos a los dados
que apuestan sin mayor pretensión.
Caminantes de suelos trasnochados
hedonistas puros de la adicción,
hombres de senderos cruzados
siempre listos a la acción.
Considerados por todos acabados
somos la más pura contradicción,
prestos charlatanes educados
en el alejamiento de la perfección.
De humo de tabaco estamos rodeados
de esa forma liberamos la tensión,
en arrugadas camisas enfundados
así llamamos la atención,
por eso nos llaman renegados,
porque no estamos asustados.
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